PROVINCIA - Con los intendentes peronistas en contra, Kicillof le puso un freno a las licitaciones

BUENOS AIRES - El grupo de los intendentes se cansó de esperar el reconocimiento del gobernador al apoyo recibido durante la campaña y le declaró una silenciosa guerra puertas adentro del PJ. La Cámpora no lo considera "uno de los suyos" y decidió mirar desde afuera.


Desde su desembarco en la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof mantuvo una rígida postura en relación a los barones del Conurbano, demoró (y aún demora) el nombramiento de directores y cargos estratégicos, y aquellos que sí nombró, fueron de su propio riñón, desatando un vendaval interno dentro del PJ bonaerense.

“Le brindamos nuestro apoyo durante los años del macrismo y luego se invirtió tiempo, dinero y hombres en su campaña. Sin embargo, no nos quiere reconocer el esfuerzo”, aseguró en off un reconocido hombre del peronismo.

La distancia entre Kicillof y el grupo de los intendentes nació hace poco más de dos años. A pesar de que éstos querían como candidato a la gobernación a Martín Insaurralde, tuvieron que aceptar a regañadientes la decisión de Cristina Fernández de Kirchner y jugar con el ex ministro de Economía.

En la misma línea, aunque más diluida, La Cámpora le brinda su apoyo aunque con algunas reservas. “Siempre se cuidó de dejar bien en claro que no pertenece a la organización.

Le caemos bien, pero no lo suficiente como para formar parte de esto, y se ocupó de que todos lo sepan”, explicó a este medio un dirigente de la agrupación juvenil K. No es y no quiere ser uno de ellos, y lo saben.

En un confuso episodio, durante el debate por la ley Fiscal en la Cámara de Diputados, el gobernador Kicillof no logró convencer ni siquiera a su propio espacio.

No fue la oposición la que lo quiso extorsionar, como aseguró Kicillof en cuanto medio televisivo se presentó, fueron los propios, expresando su descontento.

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