Chaco: el "coquismo" le torció el brazo al "gustavismo" y se quedó con la Cámara de Diputados

POLITICA - Luego del gran triunfo obtenido por la Corriente de Expresión Renovada en la Municipalidad de Resistencia se esperaba que el “gustavismo” continuara manejando los hilos en la Cámara de Diputados del Chaco.


Con el supuesto apoyo del radicalismo y de otros bloques minoritarios, como el del Frente Integrador, Gustavo Martínez –que estuvo presente en la Legislatura- tenía elaborada una estrategia perfecta para que su esposa, Elida Cuesta, siguiera al frente por otros dos años de la importante caja política que tiene dicho poder del Estado.

Pero todo este plan se vio truncado por la decisión política de Jorge Capitanich de asegurar el control legislativo, que será fundamental para los duros años que se vienen no solo para el Chaco, sino también para la Argentina.

El gran poder de disuasión y la ancha billetera que tendrá Capitanich a partir del 10 de diciembre bastaron para poder convencer a quiénes tenía que convencer para permitir que Hugo Sager se quedara con la presidencia con 25 votos.

Por esto hay que resaltar el punto que de quiebre que terminó de inclinar la balanza hacia el “coquismo”: la traición de la diputada provincial de Sáenz Peña, Liliana Spoljaric.

Con este voto, más un dudoso acuerdo de palabra con el bloque del Nepar y Juan José Bergia, así como con el apoyo manifiesto del radicalismo, el “gustavismo” tenía planeado forzar el desempate por medio del voto doble de la presidencia provisional para imponer nuevamente a Cuesta como titular.

Es por eso que durante la extraña sesión preparatoria del pasado martes se vivieron distintos momentos de tensión que fueron para alquilar balcones.

Durante la elección del presidente provisional ya se vivió un clima extraño con los sorpresivos votos de Bergia y Spoljarich para el “coquismo”. Las caras largas y de bronca de los seguidos de Martínez fueron la postal del inicio de la sesión en Brown 520.

No pasó lo mismo con la supuesta pantalla que el radicalismo quiso imponer por medio de Carim Peche al manifestar su apoyo inicial al candidato del Frente Chaqueño, una trampita que luego generaría un manto de dudas en la Casa de la Democracia.

Con la propuesta de algunos diputados para que se renueve el mandato de Cuesta, el radicalismo chicaneó al “coquismo” con que había dos candidatos oficialistas y amagó con dar libertad a sus diputados para que elijan entre cualquiera de los dos. Esto derivó en un extenso cuarto intermedio donde pasó de todo.

El nerviosismo de Sager, Pedrini y todo el “coquismo” derivó en que el delfín político de Capitanich, Sebastián Benítez Molas, tenga que ingresar a uno de los palcos del recinto legislativo para presionar por el cumplimiento de cosas que ya estaban arregladas de antemano con el gobernador electo.

Esto pareció ser el empujón final para que todas las partes cumplieran y el Frente Chaqueño consiga el objetivo primordial en este fin de año: recuperar la Cámara de Diputados para tener tranquilidad a la hora de tratar y aprobar proyectos de leyes que serán fundamentales para los primeros meses de la tercera gestión de Capitanich al frente de la gobernación.

Automáticamente vino el apoyo del Frente Integrador, del radicalismo, de Spoljaric y hasta de Bergia para Sager, que con 25 votos se consagró como nuevo presidente de la Legislatura chaqueña.

Nadie quería ir en contra del flamante gobernador y además ya era innecesario, ya que con la traición de la candidata a intendente del CER en la ciudad termal, era imposible un batacazo del “gustavismo”.

Para Jaime Parra Moreno y el Frente Integrar el premio fue nada más y nada menos que la vicepresidencia primera de la Legislatura. Mientras que un resignado radicalismo recibió con mucha bronca y pataleando apenas la inexistente vicepresidencia segunda.

Por el lado del “gustavismo” se terminaron cuatro años de poder en la Legislatura que le permitieron cosechar buenas relaciones y una jugosa caja que aportó al gran aparato mediático con que hoy cuenta el intendente electo de Resistencia.

Ahora solo resta conocer cuál será la posición del “gustavismo” durante los próximos dos años legislativos, ya que por más que cuente con la presidencia, con los cuatro votos que le quedaron (Cuesta, García Amud, Vargas y Charole) seguramente se convertirá en juez y jurado para la aprobación de todas las leyes importantes que Capitanich necesitará a aprobar con el acompañamiento de los dos tercios del cuerpo legislativo.

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