PROVINCIA - A las trompadas: En el bunker de Depetri, le pasaron factura a un “traidor”

BUENOS AIRES - Con apenas 27 años, orgullosamente fue presentado como “el precandidato a intendente más joven de la provincia de Buenos Aires”. Pero lo que comenzó con tonos románticos, terminó en un traición y actos de violencia.


Agustín Balladares encabezó una de las cuatro listas que compitieron en las PASO dentro del Frente de Todos lanusense. Según sus propias palabras, buscó enfrentar a “la vieja política del municipio” que gobernó en las últimas dos décadas.

El referente provincial del Movimiento Evita y coordinador Territorial de la Universidad Nacional de Lanús venía de ser consejero escolar y encabezó por primera vez una nómina como aspirante a jefe comunal, aunque sin los resultados esperados: en las primarias fue derrotado por Edgardo Depetri y apenas logró sacar la minoría.

Durante la jornada electoral del domingo, a medida que en el bunker de Depetri iban llegando los números que auguraban una derrota, también confirmaban una sospecha que había dejado de ser un secreto a voces.

La jornada tomó otro matiz. Los encargados de la campaña comenzaron a echarle en cara el “haber jugado para Macri” y “no haber movido un dedo” luego de las PASO.

Según contaron en off a REALPOLITIK, Balladares apostaba al statu quo: la derrota de Depetri y el triunfo de Néstor Grindetti, sumado al manejo que logró de cooperativas y planes sociales dependientes de la municipalidad de Lanús, lo ponían en una situación expectante para dentro de cuatro años.

Las cosas no terminaron como se esperaban. Depetri perdió por apenas 12 mil votos. Balladares pecó de inexperto y el peronismo le pasó factura: abandonó el bunker con el ojo morado y dolores por todo el cuerpo.


(www.REALPOLITIK.com.ar)

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