NACIONAL - Ante el silencio K, el gobierno busca un milagro

POLITICA - El gobierno marcha hacia las elecciones del 27 de octubre en un contexto singular. Prácticamente todas las cabezas de Juntos por el Cambio admiten en privado que el resultado de las PASO es irremontable, salvo que medien errores de extrema gravedad política por parte del Frente de Todos.


Más o menos como decir que se trata de una elección que Macri no puede ganar y que sólo Alberto Fernández podría perder si se equivoca y mucho. La melodramática frase de Elisa Carrió “de Olivos nos van a sacar muertos” expresa un profundo derrotismo.

La reacción del kirchnerismo después de conocidos los resultados de las PASO fue llamarse casi a silencio, porque cualquier sobreactuación podría perjudicarlo. Cristina Kirchner fue el emblema de esta estrategia: volvió del sur y se sumió en el silencio.

Uno de los problemas que se plantean es justamente cómo evitar el síndrome de la batalla ganada.

Esto es que el aparato político K se relaje y descuide por lo que aparece como una elección ganada.

En su frenética actividad de estos días, Macri le encargó a Miguel Ángel Pichetto que se hiciera cargo de la contraofensiva oficial en Buenos Aires.

María Eugenia Vidal y Pichetto están ya funcionando juntos y éste designaría una media docena de dirigentes por cada una de las ocho secciones que componen la provincia, que trabajarían con los dirigentes del vidalismo.

El blanco principal de este operativo son los cuadros que siguen a Roberto Lavagna que por ahora hace equilibrio entre el gobierno y los K.

La versión de que León Arslanian podría aterrizar en el Ministerio de Justicia reflejó algo por demás obvio: el gobierno tiene la cabeza puesta en la interna peronista.

Los operadores de Pichetto están convocando también a muchos que quedaron excluidos de las listas del Frente de Todos para ofrecerles contratos y otras dádivas.

A todo esto, Vidal, que ya se ve como ex gobernadora, se prepara para ser la jefa del macrismo en la oposición, ante la eventualidad de que Macri dé un largo paso al costado luego de su previsible derrota.

Alexis Di Capo


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