NACIONAL - Ladriprogresismo pindonga

POLITICA - Néstor y Cristina Kirchner le han hecho mucho daño a la democracia republicana. Y Cristina le puede seguir haciendo mucho daño si vuelve al poder con su autoritarismo cleptocrático, vengativo y chavista.


La lista de salvajadas que perpetraron es larga. Pero la profanación del progresismo y los derechos humanos tal vez sea la más grave en términos de cultura cívica. Podríamos decir que diseñaron un esquema totalmente contrario llamado ladriprogresismo jurásico.

O Progresismo Pindonga o Cuchuflito, para usar la terminología de la reina Cristina.

Lo primero que dinamitaron fue el concepto de honradez. La decencia, las manos limpias y las uñas cortas fue siempre un valor del hombre nuevo que el progresismo o la centro izquierda intentaron instalar.

Ese hombre nuevo lleno de virtudes no tenía como motor ni la codicia ni el enriquecimiento y mucho menos el robo del siglo que fue el saqueo al estado del kirchnerato. Todo lo contrario, se proclamaba que el egoísmo y el delito económico eran parte del ADN de la derecha oligárquica.

El progresista era un hombre generoso, solidario que apostaba a un proyecto colectivo de igualdad y no a convertirse en millonario robando en la política.

Hoy muchos intelectuales, artistas y la militancia camporista se han convertido en “negacionista” de la mega corrupción de estado a la que sometieron al país durante más de una docena de años.

Algunos como Diana Conti se atrevieron a decir hace un tiempo, que los Kirchner necesitaban mucho dinero para hacer política. Algo así como “robamos a los pobres para poder ayudar a los pobres”. Un delirio vergonzoso.

Otros directamente se tapan los ojos y no quieren ver el robo sistemático y colosal que padecimos. Dicen que es un invento del imperialismo norteamericano, Clarín y los jueces.

Gritan que es una persecución política a los líderes populares como Cristina. Parece mentira pero de tanto repetirla han llegado a creer semejante mentira.

Mi conclusión es que no se puede ayudar a parir una sociedad más igualitaria desde el delito. Eso le quita autoridad moral a Cristina y a todos los que robaron o fueron cómplices o miran para otro lado.

Algo muy parecido hicieron con los derechos humanos. Uno de los activos que la sociedad democrática logró, fue la firma en 1983 del contrato del Nunca Más a los golpes militares ni al terrorismo de estado.

Los derechos humanos fueron durante un tiempo un patrimonio de todos los argentinos. Fue algo ecuménico, plural y tan masivo que atravesó todas las clases sociales y todas las agrupaciones políticas.

Los Kirchner rompieron esa diversidad y le pusieron camiseta partidaria a los derechos humanos. Cooptaron a sus dirigentes y los volvieron sectarios, representantes de una sola facción.

Los achicaron en su alcance, y a varios de ellos, los corrompieron con dinero sucio. El caso más grave y más imperdonable, pero no el único, fue el de Hebe Bonafini.

En lugar de sueños fueron pesadillas compartidas y con los Schoklender de cómplices, hubo metida de manos en la lata en varias actividades, incluso en la Universidad de las Madres.

Fue tan grave esta estafa, que se hizo necesario la aparición de nuevos organismos que representen a todos los argentinos y no solo a los kirchneristas. De hecho fueron surgiendo, La Madres del Dolor, Usina de Justicia y varios más.

Otro de los disvalores que incorporaron desde el nacional populismo es la teoría conspirativa congelada en el pasado de que cualquier uniforme es sinónimo de genocida o dictador.

Es lo que se expresó el otro día con el maltrato al que algunos padres presuntos progres sometieron a dos pilotos, héroes de Malvinas en el Colegio Nacional Buenos Aires. Para estos setentistas tilingos y tardíos sin autocrítica, Montoneros sigue siendo un grupo para adorar y todo militar es Videla.

Salvo que ese militar sea chavista como el general César Milani que fue claramente un engranaje del terrorismo de estado de Videla y del robo a mano armada del kirchnerismo. Por eso está preso y por eso está siendo juzgado con todas las pruebas y garantías.

Estas malversación del pensamiento progresista hace que los K miren con simpatía regímenes narco dictatoriales como los de Cuba y Venezuela.

Por eso no condenan los más de 6 mil crímenes de lesa humanidad cometidos por el chavismo y denunciados por casi todos los líderes democráticos de la región y por Michelle Bachellet, ex presidenta del Chile socialista y heredera de Salvador Allende.

Pero muchos K son ladri progresistas que justifican y llaman a imitar ese modelo de multiplicación de la pobreza, crisis humanitaria y enriquecimiento de los militares y la jerarquía chavista. Eso les quita autoridad moral para calificar a Macri como parte de la dictadura.

Cristina dijo que este gobierno tiene un blindaje mediático comparable con la dictadura. Más de cien periodistas desaparecidos y el silencio absoluto de los Kirchner en Río Gallegos me evitan cualquier comentario.

En los últimos días pasó algo similar con la identificación de Hezbollah como grupo terrorista.

La justicia los responsabiliza por los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel y los escribas kirchneristas como Horacio Verbitsky, Raúl Kollmann o Pedro Brieger plantean que Hezbollah es un partido político y en su odio hacia el estado de Israel, son capaces de justificar a un régimen que lapida mujeres y asesina homosexuales como el de Irán.

Incluso sugieren que, tal como ocurrió con el pacto con Irán, hay que someterse a los iraníes y no criticarlos porque eso podría generar una represalia brutal con un nuevo atentado.

Ese concepto de sumisión ante los terroristas es lo más lejano que existe a un progresismo socialdemócrata que apuesta a la paz y a extirpar del país a aquellos que fomentan el crimen y los atentados como instrumento político. Semejante inflamación ideológica los conduce a un claro antisemitismo.

Este domingo Jorge Fernández Díaz, en su extraordinaria columna en La Nación recordó expresiones antijudías brutales de Hugo Chávez y la insistencia de Cristina en vincular siempre todo lo judío o lo israelí a los fondos buitres o la codicia por el dinero.

Incluso recordó el despropósito que ella cometió al recomendarle a un grupo de niños la lectura de “El Mercader de Venecia”, una obra emblemática de los antisemitas que tienen en Shylock, su protagonista como un despiadado usurero judío.

Justo Cristina, cuyo estudio jurídico logró su primera fortuna con actitudes usureras al quedarse con casas de gente que no pudo pagar sus cuotas producto de la circular 1050 de la dictadura militar.

Por eso no es casual la foto de Máximo Kirchner con Santiago Cúneo que el príncipe heredero nunca explicó. Por eso semejante facho lleva en su lista a Julio de Vido y en su bolsillo a Guillermo Moreno y a Hugo Moyano.

Por eso no fue casual la vocería de Irán que Luis D’Elia y Fernando Esteche, entre otros, ejercieron durante el parto de lo que fue la firma del memorando que el propio Alberto Fernández calificó como una forma del encubrimiento de los terroristas.

La doctora Elisa Carrió lo dijo con todas las letras: “Los K tienen a Hezbollah adentro”.

¿Cuál es la verdadera Cristina? La que condecora a Maduro y admira a Fidel y Chávez o la que dice que Axel es más capitalista que Macri? ¿Qué piensa Alberto Fernández de esto? Ni Ni.

Es tan mentiroso que dijo que un señor que lo había insultado, después se tiró solo el piso y ahora se puede saber la verdad: Alberto lo empujó golpeándolo con el hombro.

Alberto es tan caradura que nos quiere convencer que a Cristóbal López que está preso por corrupción fue castigado por ser el dueño de un canal opositor. Fue en ese canal que por orden de Cristina le levantaron el programa en el que Marcelo Longobardi lo estaba entrevistando. Pero ya se olvidó.

Que dirigentes que se dicen de izquierda tengan el mismo lenguaje y los mismos conceptos que los Tacuara o el CNU de los 70 habla de un círculo vicioso e irracional regresivo y pre democrático. En el plano de la lucha contra la inseguridad también se expresa el falso progresismo pindonga.

Con la biblia a favor de los victimarios de Eugenio Zaffaroni, muchas posturas de Cristina y su banda son condenatorias de la Gendarmería que en las barriadas populares tiene un prestigio del que carecen varios de los dirigentes K.

Lo más pobres que dicen defender los Pingüinos Buitres son los que más sufren los robos y los crímenes en el Conurbano.

Insólitamente en lugar de ponerse del lado de las víctimas y correr en su ayuda y contención, el kirchnerismo jurídico busca siempre una justificación para liberar de culpa y cargo a los delincuentes y narcos.

Hay una veneración por lo lumpen que es la degradación del trabajador y de lo popular. En estos días asistimos a la coronación de esa actitud que explotó a raíz de los dos muertos que produjo el cantante Pepo al chocar su camioneta mientras tomaba vodka.

Es el mismo que comparte videos y fotos con Cristina y Máximo y pregunta donde está Santiago Maldonado.

Pepo también estuvo atravesado por la cultura del aguante y el fierita que desafía y viola la ley. Ese prejuicio pequeño burgués no les permite comprender los motivos por los que los laburantes, que son asaltados y agredidos todos los días cuando van a trabajar, aplaudan el paso de las fuerzas del orden.

Ellos no ven a represores de la dictadura en los gendarmes. Ven a un estado que ejerce la fuerza para darles tranquilidad a ellos y proteger a sus hijos.

Pero el ladri progresista pindonga solo cree en su vetusta ideología. Nada de realidad. Sus pensamientos congelados en el pasado y su falta de autocrítica los empuja a multiplicar sus acciones antidemocráticas y anti republicanas.

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